domingo, 18 de noviembre de 2012

FLORIDA - ZARATÁN

 

“Cuando el camino es largo..., más corre el mastín que el galgo”
Domingo, 18 de noviembre, primera quedada del día, a las 9:30 en Glorieta de Camino de la Aguas, los Pedros (Pedro “El limpio”, y Pedro Cubero) y un servidor (Juan  Miguel). Ausente por motivos justificados, José Manuel, al resto que faltan, ni se les nombra.

Primeros comentarios del hermanísimo del que suscribe, manifestando su crítica a “mis estupendos” guardabarros recién adquiridos, y echando flores a sus “maravillosos” puños recién obtenidos por Internet (y eso que los puños son asimétricos, y solo se lo ocurre cortarlos), uno que está ya de vuelta de estas lides, decide picar un poco al hermano, indicándole que el camino que íbamos a recorrer no era solo Morille, sino que llegaríamos hasta San Pedro de Rozados, a lo cual se recibe el ya clásico comentario “nosotros nos damos la vuelta”.
En el inicio del carril bici se incorpora Fernando, y continuamos camino del Puente Romano, lugar de encuentro con Paco y su primogénito Pablo. A todo esto el carril bici con bastantes charcos de agua, y “alguien” luciendo palmito con sus guardabarros.

Son las 9:45, y  los Sánchez (no los de Vaya Semanita, aunque también sean de Salamanca) no han llegado, comienzan las deliberaciones de hacia dónde podemos dirigirnos, pues al llover la noche anterior, los caminos no deben estar muy allá: que si a Morille, que si a San Pedro del Valle, total que se decide ir a San Pedro del Valle, aun existiendo discrepancias y ya reunidos con los Sánchez en el cruce del Puente de la Universidad.
El Router Fernando decide adelantarse (visto que no hay uniformidad de criterios, parecemos de Tributos) y tirar dirección a la Facultad de Economía. Comienza la primera subida al “Mortirolo” (nunca mejor dicho, teniendo en cuenta donde se encuentra “dicho repechín”, ¿A quién habré oído dicha expresión?). Cada uno a su manera, unos de pie, otros sentados, unos a un ritmo rápido, otros a un ritmo lento, todos subimos “nuestra penitencia”.

Descenso rápido hacia el Doña Brígida con el grupo partido, encabezado por Fernando y cerrándolo el cronista de hoy, se produce una semiagrupacion a la altura del hotel anteriormente citado. Con paciencia y consternación escucho el comentario de uno de los invitados, sobre su subida y la de un servidor. ¡Santo Dios! Me recuerda al guardado en el rincón del cajón de abajo “Mercury”. ¡En fin! prosigamos con la crónica; después del reagrupamiento continuamos a buen ritmo: El Puerto de la Anunciación (que será de la Anunciación, pero de puerto, nada de nada), Florida de Liébana y parada en El Pino de Tormes, alimentación y calentada de pies, pues alguno, pero sobre todo un servidor los lleva “heladitos” (esto está en vía de solución), y por tanto, como diría Fray Luis, “cinco minutos con derecho al pataleo”.
Continuamos la marcha dirección a San Pedro del Valle, y después de diversas dudas, si dirigirnos a San Pedro o hacia Almenara de Tormes, y aburridos de tanta carretera y alguno de oír comentarios, visto que los caminos no parecían estar en mal estado, desviamos nuestra ruta para dirigirnos hacia la encina  milenaria de Zaratán. Comienza el camino con buen firme, pero al poco comienza un  pequeño barrizal, y tras un pequeño ascenso continuado, entre el ganado que mansamente pasta, llegamos a la encina milenaria que todos conocemos, excepto Pablo. Los “Pedros”, eso sí, cumplieron su amenaza (“nosotros nos damos la vuelta”) y retrocedieron tras la entrada en el camino. (¿Algún día empezarán a disfrutar de los caminos? ¡Tal vez!).
Parada para las primeras fotos de la crónica, y salida a la carretera, dirección Parada de Arriba. Una vez allí, y no sin oír los disparos que se oyen al fondo en un campo de tiro al plato, buscamos la carretera que une dicho pueblo con Florida de Liébana, lugar por donde volveríamos a Salamanca. A mitad de recorrido al pasar por Villaselva, nos paramos ante el Olmo centenario o milenario que existe, para presentárselo a Pablo, fotos ante el mismo, no sin la desconfianza de Pablo, ante los ladridos que se oyen de los perros que habitan en el lugar.

Por fin nos dirigimos de vuelta a Salamanca a buen ritmo, pero antes quedaba la subida de Doña Brígida, es decir la Subida al Mortirolo (bautizada últimamente como “La Cuesta de Jesús Galán”), ¿A saber por qué es conocida con dicho nombre? Por la parte suave y larga (se parece a los primeros kilómetros del Tourmalet), la cual a un servidor se le hizo muy, pero que muy larga, y por supuesto no tan suave en esta ocasión. Eso sí, fui subiendo tomándomela con filosofía, y observando minuciosamente las señales de tráfico, por si acaso.
Alcanzada la cima, la ruta se dio por  finalizada, esta vez nadie oyó, “mi cuerpo pide birra”, ante tal silencio todos para su casa, llegada al hogar con una hora de adelanto, y sin birra en el cuerpo.

¡Dios mío,  donde  hemos llegado!











sábado, 27 de octubre de 2012

FUSIÓN JUNTO AL DUERO



Dijo un tal Mahatma Gandhi:
“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.”

 Y es que como victoria se puede calificar nuestro pequeño fracaso en la jornada de hoy al no haber podido conseguir los objetivos prefijados en tiempo y forma.
A las 9:00 de la mañana se había programado la “quedada” previa en Salamanca entre algunos trabajadores de cierta Entidad Financiera y otros de cierta Entidad Tributaria. Las amenazas  y ataques dialécticos entre unos y otros a lo largo de la semana se tornaban en saludos afectuosos y máximo respeto por los hoy compañeros de ruta.

En Zamora nos espera Ventura, con lo que a las 10:00 se produjo la fusión del grupo junto al Duero y así nos preparábamos para partir: Juan Miguel, Pedro, Ventura, JuanRa, Javier, Paco, Pablo y José Manuel. Tras los saludos y foto de partida comenzamos ruta guiados por Ventura que, entre jardines y arboledas, nos muestra la belleza de la estampa otoñal zamorana. Además la mañana soleada invita a la bici, si bien el camino está excesivamente blando por la lluvia de los días previos.
Pronto nos percatamos de que la suerte no iba a estar de nuestro lado esta mañana y a las primeras de cambio, reventón de la rueda trasera en la máquina de Ventura. Hubo que cambiar cámara y empezar a acumular retraso. Continúa la marcha y afrontamos la primera rampa sin consecuencias.

Ventura nos anuncia la entrada a un pinar en el que el estado del camino se complica y nos hace echar pie a tierra en alguna ocasión. Veo a Juan Miguel disfrutar en su terreno. Tras un descenso sinuoso topamos con el rebaño de ovejas y cabras de “Don Alonso”, que nos obligan a detener. Bueno, también tuvimos que saludar a los dos mastines, que aunque parecían estar “a lo suyo” no perdían detalle de cada uno de nuestros movimientos. “Don Alonso” no se pudo resistir a ser “¡miembro!” de “la nube”.
Se acaba el pinar y comienza la fase dura de la jornada: el viento entra ahora de frente, ahora de costado, pero con bastante fuerza, lo que hace que pedalear se convierta en una verdadera tortura. Por si esto fuera poco, en uno de esos giros a la izquierda el camino se empieza a hacer cada vez más estrecho hasta que finalmente desaparece. Algún agricultor “espabilao” ha decidido anexionarlo a su trigal y aunque ahora está cosechado, no os podéis imaginar lo duro que se hizo pedalear este kilómetro viendo como las ruedas de Paco y Ventura se hundían en la tierra. Fue duro, muy duro y aunque no hay imágenes… algunos echaron “pie a fango” en este trozo.

Refundimos el grupo y continuamos nuestra batalla contra el viento que pronto nos pasa factura eliminando por desfallecimiento al primero de los integrantes, Javier, que tiene que ser recogido por la furgoneta de apoyo. Menos mal que llegamos al embalse de Ricobayo, donde Ventura tiene fijado el primer avituallamiento: galletitas energéticas y gel de glucosa. ¡Sí, sí! en el descenso junto al embalse me bajé de la bici pues la rampa era excesivamente técnica y no quería asumir riesgos innecesarios.
Hay que seguir y cruzamos andando el Esla por el puente del ferrocarril para afrontar una zona de continuos toboganes que siguen castigando nuestras piernas. Justo antes del punto de encuentro se vislumbra una rampa larga y respetuosa (hay trozos con un 13%). En mitad del ascenso unos perros asilvestrados me hacen detener ¡Menos mal que pasan de nosotros! Por fin llego arriba y aparece la furgoneta. Saludamos a Bruno (algunos muy efusivamente a la vez que cargaban la bici en el furgón) y este nos premia con unas deliciosas rosquillas de las monjas. Saludamos también a Mariano y José María que nos habían seguido la pista en el “todoterreno”.

La hora se nos echa encima y no hemos cumplido nuestros objetivos ni de lejos, pero aún así algunos decidimos continuar.  Por la pista junto a los molinos (¿o eran gigantes?) continuamos haciendo frente a la fuerza de Eolo. Finalmente junto a la pedanía de Losilla de Alba aparece Bruno de nuevo y decidimos echar pie a tierra para llegar hasta Ferreruela en el furgón. Allí nos espera el resto del grupo en Casa de Pepa, donde nos agasajaron con buenas viandas.
¡En fin! amigos, como dijo Gandhi, cada uno de nosotros se esforzó hasta donde pudo y eso constituyó “su victoria”, a pesar de no alcanzar la meta. Pero es que además… ¡Lo pasamos muy bien! ¡Hasta otra!



Fusión junto al Duero

Con "Don Alonso"

Nuevo "miembro" de La Pájara

El Capi junto al Esla


Y que me dicen de Don Paco

Unos más cautos que otros

Avituallamiento junto al embalse

"Posado" de Don Pedro

JuanRa sufrió pero disfrutó

El cronista cruza el Esla

Y Juan Miguel también


¡Vaya toboganes! Y Pedro ¿en bici?...

Junto a los molinos ¿Gigantes?

Ventura, ... por ventura

Y por fin Doña Pepa trajo las birras


... y las viandas


domingo, 21 de octubre de 2012

DE PERDIDOS AL RIO


 
Maravillosa etapa la que hemos vivido hoy.
Se plantea la quedada para hacer una ruta por carretera tras las intensas lluvias del jueves. Los participantes somos Fernando, Paco Sánchez, Juan Miguel, Julio Cobo y José Manuel. La mañana está espectacular, con un sol radiante pero con algún pequeño banco de niebla en las zonas bajas y, eso sí, en principio bastante frío. Nos presentamos todos a las 9:30 en la glorieta del Aldehuela, Don Julio con su nueva super-máquina talla XXL, nuevo casco, nuevas y renovadas ilusiones.

Partimos por el carril bici hasta Santa Marta para tomar la carretera de Naharros con intención de ir hasta Alba de Tormes. Paco pone un ritmo frenético que Juanmi se encarga de reducir para no castigar en exceso a Julio. Pasamos Nuevo Naharros y junto a la carretera se acumula el agua de la lluvia confundiéndose con los inundados arrozales de la albufera valenciana, lo que hace inevitable una parada para las primeras fotos.
Tras diversas sugerencias acordamos dirigirnos hacia Huerta, reanudando la marcha. Cruzamos el puente sobre el Tormes y Juanmi nos conduce hacia la zona recreativa junto al río, donde captamos nuevas instantáneas de una belleza espectacular. El contraste de colores nos embriaga a todos y especialmente a Julio, que no duda en trepar a un árbol junto al río, al más puro estilo Johnny Weissmüller en su faceta de actor. Y es que Albert Camus tiene razón en decir que “el Otoño es como una segunda primavera, en que cada hoja es una flor”. J JJ

Nos ha gustado tanto la estampa otoñal que decidimos adentrarnos en el camino paralelo al río, aunque somos conscientes de que la cosa se puede complicar por la lluvia acumulada. El acierto fue total, pues seguimos disfrutando del maravilloso paisaje y hacemos continuas paradas para inmortalizar el momento. Veo a Don Julio disfrutar como un enano. Si en la etapa anterior tuvimos un “cyclus interruptus” creo que lo de hoy bien pudiera calificarse como “cicloyaculación precoz”.
¡En fin! Continuamos la ruta sin saber dónde vamos a llegar, lo que proporciona más emoción a la jornada. En una de las arboledas nos cruzamos con un grupo de deportistas de la moto. También la mañana y los caminos están espectaculares para ellos. Pasado Cilloruelo emergemos de nuevo al asfalto y optamos por llegar hasta el Azud de Villagonzalo, donde se realiza el correspondiente avituallamiento.

Es hora de regresar y nos planteamos cruzar el río para tomar un camino que nos lleva recto hasta Machacón, pero… surge una complicación inesperada: ¿Por dónde cruzar?. Todos los caminos mueren o bien en el río, o bien en un maizal ¡Que desesperación! No hay más remedio que regresar a la carretera y volver por Encinas de Abajo, que resultó estar  arriba, ya que hubo que afrontar un repecho que dejó a Don Julio bastante tocado.
Y es que a partir de aquí el trayecto se le hizo largo y tortuoso al León de Monterrubio, pero como dijo Albert Einstein “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad” y de esta a Don Julio le sobra.

Como podéis suponer, no hubo tiempo para birras.