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sábado, 24 de diciembre de 2011

LA ARMUÑA - FORFOLEDA


“Los cinco se escapan en bici por La Armuña una mañana de Nochebuena”. Sí amigos, este podría ser el título de una nueva aventura escrita por Enid Blyton, pero tan sólo se trata de otra salida más del grupo “La Pájara”.
Y es que para celebrar la Navidad de 2011 decidimos hacer nuestra quedada en el edificio de Cruz Roja a las 9:45 en la fría, pero soleada mañana del 24 de diciembre. Sólo se ausentó Alex, que estaba obligado a hacer la “Mañanabuena” de “Nochebuena” en su bar. Se le comprende.

A la hora prevista los asistentes en el punto de partida, Fernando, Paco Sánchez, Juan Miguel, José Manuel y con un poco de retraso el reincorporado Paco Martín. No me extraña que llegara tarde, aún no consigo comprender como metió su viejo pantalón plagado de “bolillas” debajo del nuevo culote corto.
Comenzamos la ruta dirigiéndonos al Helmántico por la carretera. Desde allí por la vieja N630 hasta las inmediaciones de Aldeaseca, entrando ya en la comarca de “La Armuña”, cogemos un camino a la izquierda de la carretera. Cruzamos Aldeaseca y los chalets colindantes enfilando ya el camino que nos debe dirigir hacia Castellanos de Villiquera. Primeros toboganes que afrontamos a buen ritmo. La mañana parecía muy apropiada para la aventura ciclista.

Cruzamos Castellanos de Villiquera y cogemos otro camino para dirigirnos a Calzada de Valdunciel por el “Iter ab Emerita Asturicam” más conocido como la vieja Vía de la Plata que unía Mérida con el entorno minero de Astorga. Estuvimos dudando si hacer fotos junto a los vestigios vinculados a la calzada romana, pero finalmente desistimos, pues ya estaban en otras de nuestras crónicas.
Cogemos el camino a la derecha siguiendo las indicaciones de nuestro router “Fernando” para dirigirnos hacia Forfoleda. Las roderas del camino nos marcan las primeras dificultades. Abrimos la primera “portera” y aprovechamos para hacer las primeras fotos en medio de “la nada”. A la dificultad del camino se une el frío viento del Este, que nos comienza a azotar de costado. Una ráfaga debió afectar al GPS de Fernando que enloquece y nos dirige por donde no hay camino, sino campo, vacas y un paisano con un tractor que nos orienta un poco.

Tras cruzar por una finca “campo a través”, saltamos sin consecuencias el alambre de espino y ¡por fin! de nuevo el camino,  la aventura de “Los cinco” continúa. Además el camino es más bonito y el viento nos da “de espalda”, las sensaciones mejoran. Nuevas fotos en el terreno quebrado junto a las vacas.
El camino y su entorno siguen mejorando, llegamos al paraje conocido como “Casablanca de Arriba” y un paisano nos da nuevas indicaciones, además de hacernos más fotos. Eso sí, nos dice que lo bonito está “hacia arriba”. ¡Hay que joderse!, siempre hacia arriba. Pues eso hicimos, ir hacia arriba. Nos adelanta un grupo de “quads”. El paisaje entre encinas y jaras ¡Maravilloso! Juan Miguel grita ¡Basta!, pero nadie le hace caso y seguimos subiendo. Paco Martín ve en la cima su objeto para trepar. Repostaje de líquidos, frutos secos y más fotos.

División de opiniones para decidir por dónde bajar. Juan Miguel y Paco Martín proponen bajar por donde vinimos, Paco Sánchez y Fernando buscar alternativas y yo me abstengo. Al final la hora nos invita a no complicar más la ruta y decidimos dar media vuelta. Descenso pronunciado hasta llegar a Forfoleda. Cruzamos el casco urbano y comienza el sufrimiento. Camino en dirección Este contra los 25 Km/h de “Don Eolo”.  Me “atrinchero” entre  Paco Sánchez y Fernando tratando de pasar desapercibido: estos dos van “muy finos” ¡Menos mal! Juan Miguel y Paco Martín vienen por detrás descolgados y sufriendo. De repente se acaba el camino: un agricultor ha decidido “expropiarlo” y lo ha sembrado haciéndolo suyo. ¿Por qué no siembra la mediana de la autovía? ¡Digo yo!
Nos hace “embadurnar” las bicis y el calzado para salir a la carretera y continuar nuestra lucha contra el viento, que encauza al frío por todos los poros de nuestro cuerpo ¡Por fin! Llegamos a Calzada de Valdunciel y giramos a la izquierda, se acaba el viento de frente, pero comienza una suave pero prolongada rampa que tiene su final en las inmediaciones de Castellanos de Villiquera. Decidimos abordar el maravilloso descenso a la izquierda ¡Qué gozada! Pero todo lo que se baja… Termina el descenso y una dura rampa hasta Aldeaseca castiga mis ya maltrechas piernas. Comienzo a sentir los pilotos de mi cuerpo encendidos. Menos mal que queda poco. Bueno, en realidad sólo la última rampa desde el Helmántico que cada uno afrontamos ya a nuestro ritmo, el mío, por supuesto, más lento.











Esta noche reponemos calorías. Despedida , felicitaciones entre todos y cada uno para su casa, que es tarde, hace frío y estamos cansados. ¡Qué bonita ruta!

domingo, 27 de noviembre de 2011

SALAMANCA - LEDESMA - SALAMANCA


IMP CAESAR AVG PONTIF
MAXIM TRIBVUNIC POT XXVIII
COS XIII PATER PATR TERMINVS
AVGVSTAL ÍNTER BLETISAM ET
MIROBR ET SALAM

Y así nuestro compañero Fernando en su papel de cónsul Bleto y escoltado por el grupo ciclista “La Pájara”,  por instrucción expresa del emperador César Augusto, pontífice máximo de la potestad tribunicia XXVIII, quedó al cargo de la ciudad que se denominó Bletisa, posteriormente Letisa, Letesma, para pasar finalmente a Ledesma.

Estaba previsto partir a las 10:15 desde el edificio de Cruz Roja, pero finalmente se retrasó un poco y partíamos algo más tarde. Convocados Fernando, Juan Miguel, Paco Sánchez, Alex y José Manuel. Ausente todavía Paco Martín convaleciente de cirugía leve. El día estaba frío y desapacible con una niebla espesa y húmeda, pero… ¡Bendita locura! Además afrontábamos nuestra ruta más larga hasta la fecha.

¡Enhorabuena!  Al reaparecido Alex. Tras una larga ausencia se portó como un verdadero “CABALLERO” al lado de su nuevo cónsul. Además, a mi me sirvió de gran ayuda en el regreso. Esperamos que este haya sido el reinicio de una larga campaña.

Iniciamos la ruta por la vieja carretera de Zamora hasta coger un camino a la izquierda que nos enfila a Aldeaseca. De allí varios caminos entre chalets furtivos nos dirigen hacia el monumento a Colón. En medio cruzamos un puente en el que paramos para hacer las primeras fotos. Dejamos a un lado la rampa del monumento y seguimos hacia nuestro destino por un laberinto de caminos embarrados entre la espesa niebla. No puedo deciros por donde pasé. ¡Menos mal que el GPS de Fernando nos advertía de las equivocaciones…!

En uno de esos aparece una portera cerrada, que Fernando no duda en abrir ante los malos augurios de Juan Miguel. ¡Ojo! Que nos puede aparecer ganado bravo advertía “el capitán”, pero nosotros no hacíamos caso. ¡Por aquí no hay! respondía Fernando. Alex miraba al suelo y veía unas “mierdas” de tal tamaño, que no podían ser sino de bravos morlacos, pero… Bueno, lo que sí nos encontramos fue una numerosa piara de marranos ibéricos que nos persiguieron durante un largo trecho esperando que quizás les diéramos de comer.

 ¡Por fin! Y tras cruzar varias porteras, volvemos a la cañada. ¡Esto ya me gusta más! Decía Juan Miguel. Nos cruzamos con un grupo de cazadores con “galgos”. Alguno debió “olisquear” a la máquina de Fernando, pero sin consecuencias… Este último trozo se nos hizo un poco largo por la niebla, pero parando a alguna foto y observando a un “jabatín” que nos cruzamos por fin arribamos a Ledesma. Nos teníamos ganado el almuerzo, pero aún había que afrontar el repecho hasta el mirador. 

Arriba nombramiento de Fernando como nuevo cónsul “Bleto” de la ciudad. Celebración con reportaje de fotos, bocata de jamón  y degustación de café manchado de licor patrocinado por el nuevo cónsul. Todo exquisito, aunque hacía mucho frío. Hay que decir que la escolta estuvo impecable en toda la ruta: Avanzadillas de Paco Sánchez, Vaivenes de Juan Miguel y Alex y yo como siempre en retaguardia.

Hora de regresar, por la carretera como estaba previsto. Aunque la niebla persistía no parecía peligroso. Los primeros toboganes hasta alcanzar Juzbado me hicieron mella y la fatiga se apoderó de todo mi organismo. ¡Sufría una pájara descomunal! Pero mis compañeros no dudaron en mimarme y traerme a un ritmo asequible. Gracias a todos.

Pasada la finca de “Valcuevo “ paramos en la gasolinera para dar un baño a nuestras máquinas. Los barros de la mañana habían dejado huella en ellas y lo necesitaban más que nunca. Sólo faltaba superar el repecho tras cruzar Villamayor, que con las fuerzas justitas se hizo largo. Y por fin entrada en Salamanca y fin de trayecto. El frío en nuestros cuerpos impedía una celebración final de“jarritas”. Ya volverán.